10
Feb
2016

Adictos al garrotazo político

Entiendo que el PP torpedee cualquier negociación que quiera llevar a cabo Pedro Sánchez igual que comprendo que el PSOE quiera reventar cualquier negociación para la formación del Gobierno que quiera llevar a cabo Mariano Rajoy.

Podríamos pedirles mayor mira de alturas a ambas formaciones (y, de paso, a todas, incluyendo a las nuevas), pero en cualquier caso se entienden sus posturas. Lo que ya no se entiende, ahora que se han puesto de moda las líneas rojas, es que algunos se dediquen a traspasarlas sin pudor alguno.

El todavía ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha dicho hoy que ETA desea “como agua de mayo” un gobierno conformado por PSOE y Podemos.

Si lo piensa, tiene todo su derecho a decirlo, pero digo yo que tampoco estaría de más ser un poco más prudentes, sobre todo en una materia tan sensible como la del terrorismo.

Da la sensación, como decía ayer Víctor Lapuente en El País, que en este país funcionan mejor los mensajes frentistas que los mensajes moderados.

Me gustaría pensar que no es así, pero la realidad nos invita a pensar que preferimos los duelos a garrotazos que las discusiones templadas, que nos va más el frentismo de los púgiles chulescos que el debate más o menos civilizado.

Y hay quien, como este ministro todavía en funciones, nos lo recuerda una y otra vez para que no lo olvidemos.

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