Categorías
Películas

Más madera, es la guerra

Hoy, en la tertulia cafetera, ha surgido la pregunta de en qué película de Los Hermanos Marx se decía la frase: «Más madera, es la guerra».

Puntualización: os aseguro que todo el rato hemos hablado de esta frase, y no se podía usar internet para buscarlo, pero cuando lo hemos hecho para comprobar la respuesta, nos hemos dado cuenta de que la frase real es: «Traed madera, es la guerra».

groucho marx, vaudeville, comedian
Photo by skeeze on Pixabay

Todo ha venido a cuento de un Test de frases de cine de Cuak que había hecho nuestro experto cinéfilo en plantilla Fran, que ha querido comprobar si todos éramos tan listos como él, que sacó un 10.

La frase en si y donde se dijo es lo de menos, pero podéis hacer el test si queréis saber la respuesta.

El caso es que me ha parecido curioso que cuando hemos dicho la frase, que era incorrecta, en el subconsciente de todos nosotros se ha quedado como buena, y luego nos parecía rara la real.

Es muy frecuente en las frases de cine que la mayoría de la gente las recuerde no como realmente se decía en la película. En el caso del Español, a veces viene por una diferente traducción. Pero ese es otro Asunto.

También sabemos que la memoria es selectiva, algo que tiene mucho que ver con esto. Las cosas no han sucedido tal y como las recordamos.

Va, venga, ahí va la peli y la escena (Los hermanos Marx en el Oeste):

Los hermanos Marx en el Oeste

Categorías
Asuntos Propios

Haciendo Magia

Decía Arthur C. Clarke que Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

A pesar de lo chungo de este año 2020, estamos más rodeados de magia que nunca. Como decíamos hace poco, hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad. Gran parte de esta ciencia la desconocemos y sabemos que hacen su magia a nuestro alrededor, sin preocuparnos de más.

la bola de cristal
Photo by Alexas_Fotos on Pixabay

Seguro que en el último día habéis usado la magia del microondas, del teléfono móvil, de la televisión, de internet… Una bicicleta, todos sabemos explicar como funciona, pero la tecnología que usamos en el día a día, no.

Eso no nos impide hacer uso y abuso diario de ella.

Categorías
En la oficina

La vuelta a la oficina

Después de varios meses confinados, teletrabajando y de vacaciones, muchos ya empezamos a recobrar la llamada «nueva normalidad«.

Lo primero ha sido la vuelta al cole y después ha venido la vuelta al trabajo. Con más medidas de seguridad, mascarilla, distancias, consolas, separaciones y la menor interacción posible. Pero parece que los empresarios quieren que la gente vuelva al trabajo.

Las oficinas ya no son así
Las oficinas ya no son así

Estoy seguro de que no se revisará el rendimiento, ni si ha mejorado o empeorado. En este país hay cosas que no cambian.

Una de ellas es que ver a la gente en el puesto de trabajo, es sinónimo de que está trabajando o al menos de que no está ganduleando. Mirar al final del día lo que ha hecho o si ha rendido suficiente es algo secundario. Lo importarte es aparentar.

Cuando oímos como son las oficinas de las startups tecnológicas en Sillicon Valley todo eso nos parece un mundo aparte. Juegos, comida gratis, compañerismo, sofás,…

Otra de las cosas de este país que habría que hacérselo mirar es lo de los resultados a corto plazo. Los rendimientos para hoy es lo que se valora. Cuando un directivo o un mando hace algo con resultados inmediatos, se le valora. Si hace algo que va a largo plazo, ya se le mira mal.

El pensamiento que se tiene es de que si yo hago algo ha de verse los resultados. La gente no se plantea hacer algo para que los resultados sean a largo o medio plazo, porque a saber quien está en ese momento y quien se lleva el mérito, que no seré yo, el ideario, sino el que esté al mando en ese momento.

Y en la parte política pasa exactamente lo mismo. No hay proyecto a plazos mayores de lo que queda de candidatura. Por eso la inversión en I+D en España es mínimo, es invertir para ganar tarde, y si se gana. Si inviertes 10 y ganas en 1 ya rentabilizas, pero lo primero, te echan en cara los 9 «fracasos» y segundo, el que sale bien, se lleva otro el mérito.

Y por ejemplo la inversión en turismo, gente que HOY deja dinero, es lo que gana.

Categorías
En la oficina

Los 10 monos en la jaula que no se comen el plátano

A raíz de la historia del mono que escribía El Quijote de la semana pasada, nos hemos dado cuenta en la ofi que hay muchas historia con monos y que se hacen muchos experimentos con monos. Me han contado uno que es genial.

El mono escritor
El mono escritor

La historia de los monos

El experimento empieza con 10 monos metidos en una jaula.

A los monos se les pone una escalera en el centro de la jaula y se les pone en un momento dado un plátano en la parte superior. Rápidamente todos los monos intentan subir por la escalera a por el plátano, pero en el momento en que lo hacen, se les castiga enchufándoles con una manguera a toda presión y el agua helada.

El castigo no gusta a los monos y acaban por dejar de coger el plátano, ninguno se acerca ya a él tras varias veces de intentarlo y obtener el castigo.

En ese momento, se saca uno de los 10 monos originales de la jaula, metiendo uno nuevo. Osea, hay 9 de los monos originales y uno nuevo.

En el momento en que se pone el plátano en la escalera, aunque los veteranos no hacen ni caso, el mono nuevo, que no sabe de qué va la cosa, se lanza a por el plátano. Los demás en cuanto se dan cuenta de lo que intenta hacer y del castigo que van a recibir todos por culpa suya, se lanzan contra el mono, tirándole de las patas para que se baje y pegándole para que intente volver a subir.

El mono nuevo no entiende nada, pero tras varias palizas aprende la lección y no vuelve a intentar ir a por el plátano.

Entonces se saca de la jaula otro de los 9 monos originales y se mete uno nuevo. El nuevo, en cuanto ve el plátano se lanza a por él, con lo que recibe la paliza obvia del resto de monos, incluido el que no estaba entre los 10 originales.

Una vez el mono nuevo ya no va a por el plátano se realiza la misma operación y se saca a otro de los monos originales metiendo uno nuevo.

Se realiza la misma operación hasta que en un momento dado, se saca de la jaula al último de los 10 monos originales y se mete a uno nuevo con los 9 monos restantes, que ya ninguno es de los iniciales.

Como en todos los casos, el mono nuevo se lanza a por el plátano y el resto de monos le impiden cogerlo pegándole y obligando a bajarse.

Pero ojo a lo que está sucediendo, porque ninguno de esos 9 monos que están agrediendo al nuevo ha llegado a ser castigado por coger el plátano. Ninguno de ellos sabe lo que pasará si el otro coge el plátano, pero la experiencia les ha dicho que no se puede coger el plátano. Están repitiendo lo que han visto hacer a los otros monos, pero sin conocer realmente la causa.

Moraleja

Esta historia lo que nos enseña es que a veces actuamos por costumbre, sin plantearnos realmente porqué hacemos las cosas, simplemente «porque son así».

Estas cosas se aprovechan también en marketing para hacernos pasar por monos,… pero esos son otros asuntos.

Categorías
En la oficina

La fábula de los chimpancés y la máquina de escribir

Hoy en la oficina ha salido el dicho de los chimpancés y la máquina de escribir y no han tardado en crearse 2 bandos, uno a favor y otro en contra. Pero empecemos por el principio.

El dicho

¿De qué va la historia, o el dicho? Digo dicho porque es más una curiosidad que una historia. Dice que si encerrases a 100 monos aporreando sendas máquinas de escribir, sin sentido, solamente pulsando teclas al azar, y se les dejase así, con el tiempo, alguno de ellos escribiría por azar El Quijote.

También se le conoce como la teoría del mono infinito.

Entran las estadísticas al escenario

Estadísticamente hablando, y con un tiempo infinito, se supone que esto llegaría a suceder en algún momento.

En la discusión que se ha formado, unos estaban de acuerdo, porque es algo que sobre el papel podría llegar a ocurrir. Y es que la teoría lo agunta todo.

Pero uno de los compeñeros, programador, a lo largo de la mañana ha hecho un programita supersencillo que iba escribiendo de forma aleatoria pequeñas palabras de 6 letras y en el rato que lo ha ejecutado no ha sacado nada decente, lo que ha dado la razón a los que decían que por mucho que en teoría se pueda llegar a dar, en la práctica es imposible.

Otra de las teorías ha sido la que a todos nos ha sucedido. Un día jugando al fútbol, al baloncesto, a los dardos o a tirar un palo, le has dado o se ha quedado el balón o el palo enganchando en un sitio que parece imposible. Por muchas veces que intentes tirar de nuevo para volver a dejarlo en el mismo sitio, no vuelve a suceder.

Las cosas pasan por casualidad, pero es muy difícil que se vuelvan a repetir con todos los condicionantes iniciales. Yo era de los que estaba en contra.

Categorías
Ciencia

Hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad

Ya a Don Hilarión y compañía, en la célebre Verbena de la Paloma, les parecía que las ciencias avanzaban a toda velocidad, hace más de 100 años, a finales del siglo XIX.

Con la perspectiva que da el tiempo, si nos fijamos en el año 1984 en el que se estrenó esta zarzuela, los tiempos no adelantaban ni una décima parte de lo que adelantan hoy en día, donde todo se queda obsoleto al poco de salir. Pero curiosamente, eso mismo pensarían ellos, echando 100 atrás.

Es curiosa la historia, o leyenda, dudo mucho que sea verdad, que cuenta que el director de la oficina de patentes de Estados Unidos por aquellos años, ante la llegada del nuevo siglo, pidió que se cerrar la Oficina de Patentes pues no tenía sentido ya que todo estaba ya inventado. Si ese hombre existió y apareciera por arte de magia en el mundo de hoy en día, le daría un patatús y no reconocería este mundo.

Pero lo que me parece más relevante de la ciencia, los tiempos y lo cambios es que lo más importante no son los inventos. Realmente eso de que todo está ya inventado es muy cierto en algunos casos, porque lo disruptivo es el uso que se le da a las cosas ya inventadas o el desarrollo de la inventado hacia otros derroteros.

Los inventores, científicos y emprendedores en general, se fijan en como cubrir necesidades y como mejorarnos la vida, pero para ello no necesitan inventar la rueda. Aplicar algo que ya existe para una tarea para la que no se había pensado, o adaptar lo que se usa para otras cosas suele ser el primer paso. Luego ya se mejora, se desarrolla de otra forma, se combina con otra cosa o lo que haga falta para que cumpla mejor su cometido.

«The next big thing», como dicen los americanos, el siguiente bombazo que cambie el mundo, puede venir en cualquier momento. Provendrá del mundo de la tecnología, de la innovación, de alguna start up nacida en un garaje,… Seguro que se cumplen muchos de los tópicos. Seguro que oímos a alguno decir: «Esa idea ya la tuve yo». Tendrá detractores y le cambiará la vida a mucha gente. Para bien, porque la usarán o para mal, porque destruirá sus negocios como eran hasta ahora.

Lo que es seguro es que su implantación será más rápida de lo que lo han sido las grandes invenciones anteriores, como la televisión, internet, los móviles,… y en en algún bar, porque esos sí que no desaparecerán, también oiremos que le dicen al Don Hilarión de turno, que: «Hoy las ciencias adelantan, que es una barbaridad«.