23
Feb
2016

El misterio de las diputaciones vivientes

Hay debates de la política española que podríamos encuadrar en la categoría de los enigmáticos Y luego está, fuera de concurso, el debate sobre si deben existir o no las Diputaciones provinciales, cuya respuesta debe ser tan difícil de determinar científicamente como la existencia del continente perdido de la Atlántida y demás misterios de similar enjundia.

Confieso que no tengo la respuesta a semejante enigma. He leído a personas de las que me fío defender una posición y a otras, en las que también confío, defender la contraria.

De hecho, en una sociedad tan cainita como la española, nos encontramos hasta con dos bandos en esta cuestión: el de los ‘diputacionistas’, que sostienen que el que abomina de estas instituciones provinciales es porque jamás ha vivido en un pueblo pequeño y no se entera del servicio que prestan, y el de los ‘abolicionistas’, que las suprimirían esta misma tarde acusadas de inutilidad y de monumento vivo al enchufismo y al despilfarro del dinero de nuestros impuestos.

Hoy, Albert Rivera vuelve a proponer su eliminación como condición sine qua non para llegar a un acuerdo con el PSOE.


Ni es el primero ni va a ser el último, así que aprovecho para pedirles a todos lo siguiente:

¿Sería mucho reclamarle a nuestros representantes, sean del signo que sean, que, además de posicionarse a favor y en contra, nos dieran más argumentos para que se decidiese con honestidad sobre esta cuestión que, por lo que se ve, es tan trascendental para devenir de la raza humana?

P.D. Pedro Sánchez ha aceptado las exigencias de Ciudadanos. ¿Significa esto que de verdad se va a tirar hacia adelante con este asunto o se trata de simple postureo o brindis al sol, a las nubes y a los vientos? Veremos, porque sin el PP no hay reforma constitucional que valga. Y esto de eliminar las diputaciones al PP como que no le gusta ni a la de tres.

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